Cómo cotizar con varios proveedores sin que el cliente vea tus costos
Una propuesta limpia por fuera y el detalle completo por dentro. Cómo se arma, qué esconder, y por qué el margen que calculas al cotizar casi nunca es el que terminas teniendo.
Cotizar un proyecto de veinte líneas donde ocho vienen de un proveedor, siete de otro y cinco de un tercero es rutina en cualquier empresa que revende. Lo que no es rutina es hacerlo sin que se te escape información que no debería salir.
Porque una cotización tiene dos caras, y solo una se envía.
Las dos caras de la misma cotización
Esto suena obvio hasta que ves cómo se hace en la práctica en muchas empresas: una planilla con todo mezclado, y a la hora de mandar, alguien borra columnas a mano y guarda como PDF. Funciona hasta el día que no.
Los accidentes típicos, todos reales y todos caros:
- La columna oculta. Ocultar una columna en Excel y exportar a PDF a veces la lleva igual. Y si mandas el
.xlsx, basta con clic derecho → mostrar. - El nombre del archivo.
Cotización_Agentica_costo_ProveedorA.xlsx. - Las propiedades del documento. El PDF conserva autor, comentarios y a veces revisiones.
- La fórmula viva. Una celda que dice
=B12*1.30le entrega tu recargo a quien la abra.
Ninguno de estos es un error de criterio. Son errores de proceso: la información sensible y la que se envía viven en el mismo archivo, y la separación depende de que alguien se acuerde cada vez.
La regla que evita los cuatro: que el costo y el proveedor nunca estén en el documento que sale. No ocultos, no en blanco, no en una pestaña aparte. Ausentes.
Por qué conviene un proveedor por línea, y no uno por cotización
Mucha gente arma una cotización por proveedor y después las suma. Es cómodo y se paga caro en dos momentos.
Al comprar. Si el cliente aprueba, tienes que emitir órdenes por proveedor. Con la información pegada a cada línea eso sale solo; con tres cotizaciones separadas y un total sumado a mano, alguien reconstruye.
Al medir. El margen que te importa no es el de la propuesta: es el de cada línea. Con proveedor por línea puedes ver que ganas 35 % en lo que trae el proveedor A y 12 % en lo del B, y eso cambia a quién le compras el mes que viene. Un margen global de 27,0 % no te dice nada de eso.
El margen que calculaste no es el que vas a tener
Esta es la parte que casi ningún sistema de cotización mira, y es donde se pierde plata de verdad.
Cuando cotizas, el costo que usas sale de la lista de precios del proveedor. Es un estimado. Entre que cotizas y que compras pueden pasar semanas, y en el medio el proveedor sube el precio, el ítem que elegiste no está disponible, o aparece un flete que nadie presupuestó.
Fíjate en el número: un ítem que cotizaste con 21 % de margen terminó dando 12,4 %. No hubo ningún error — subió el costo del proveedor y apareció un flete de 40 $. Y si nadie compara la factura contra el estimado, ese ítem queda registrado como si hubiera dado 21 %.
Multiplicado por un año de cotizaciones, esa diferencia es la distancia entre lo que crees que gana la empresa y lo que gana.
Qué hacer con eso
Registra lo que pagaste, no solo lo que estimaste. Es el paso que casi nadie da, y el único que convierte el margen en un dato en vez de una intención.
Cuenta el costo real de la venta completa, no solo el de los ítems que cotizaste. Un flete, un repuesto que hizo falta sobre la marcha, una hora extra de instalación: eso es costo de esa venta aunque no figure en ninguna línea de la propuesta.
No cuentes como cero lo que todavía no registraste. Si de veinte líneas cargaste las compras de tres, y las otras diecisiete las tomas como costo cero, la cotización se ve fabulosamente rentable. Lo que falta cuenta por su estimado, y conviene saber qué porción del costo ya está confirmada y cuál sigue siendo una suposición.
Paga comisiones sobre el margen real. Si la comisión sale del margen estimado, estás pagando sobre un número que todavía no ocurrió.
En resumen
Cotizar con varios proveedores no es difícil; lo difícil es que la información quede en el lugar correcto. Dos reglas, y con esas dos ya estás mejor que la mayoría:
- El proveedor y el costo viven en la línea, no en una planilla aparte y no en el documento que se envía.
- El margen se mide dos veces: cuando cotizas y cuando pagas. La segunda es la que cuenta.
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